Hago un esquema de lo que podría ser una novela, una caja dentro de otra dentro de otra y pienso que no son cajas, que pueden ser botellas que caen, se rompen y los líquidos que contienen se mezclan. Y hablamos de las formas de una novela, de un escrito, de descubrir la forma de algo solo hasta que se termina. Una obra no se termina, se abandona. Aprendí a montar cicla a los tres años y aún sigo montando. He tenido siete bicicletas. En una urbana bellísima, en la que ando ahora, todo el mundo me pasa en la ciclorruta. Quisiera andar de noche en cicla, pero esta ciudad voraz lanza trascazos a esas horas. A veces los dioses son bondadosos conmigo, con cuatro amigas nos dio por armar una editorial y ahora Pequeña Bestia es realidad. Me publicaron un poemario, La torpeza en el baile y otros éxitos. Ah, y esos dioses bondadosos me llenaron de picos y abrazos cuando sentaron a alguien maravilloso en un taurete al lado mío.