Es una novela de Lina Meruane que se centra en la relación entre dos mujeres, Paloma y su madre, quienes viven en un entorno rural en Chile. A través de sus conversaciones y reflexiones, se exploran temas como la memoria, la identidad y la complejidad de las relaciones familiares.
La narrativa se desarrolla en un ambiente donde las protagonistas enfrentan sus propios miedos y anhelos, mientras reflexionan sobre su pasado y su conexión con la tierra. La figura de las quiltras (perras callejeras) simboliza la lucha por la libertad y la búsqueda de un lugar en el mundo.
Meruane utiliza un estilo poético y evocador para profundizar en la psicología de los personajes, creando un espacio donde la naturaleza y las emociones humanas se entrelazan. La novela invita a los lectores a meditar sobre la vida, el amor y la resistencia en medio de las adversidades.