Al inicio de esta década un espectro comenzó a sobrevolar Europa: se trataba del fracking. El -nuevo maná-, según sus defensores, estaba devolviendo a los Estados Unidos a la posición de ser el mayor productor de petróleo, era una esperanza para las compañías gasísticas y petroleras y un espanto para los ambientalistas. No obstante, las proyecciones de los operadores y de algunas agencias según las cuales esas tecnologías abren una nueva era de -independencia energética- para los Estados Unidos, carecen absolutamente de fundamento. Este libro, además de describir los afectos medioambientales que rodean la agresiva técnica del fracking, aporta datos y argumentos para demostrarlo.