La -globalización-, entendida como un extraordinario cambio de escala que acompaña los fenómenos políticos de nuestra época, no tiene sólo un significado técnico y económico. Estamos ante un -pasaje- destinado a transformar la cultura toda, que exige por tanto una reconversión de conceptos fundamentales: identidad y diferencia, contingencia y necesidad, o aun, para empezar, local y global. Con el objeto de desmitificar dos falsas oposiciones (Estado-mercado y Oriente-Occidente), la obra desarrolla su argumento moviéndose desde el desencanto de la categoría de mercado hasta una profunda revisión del análisis comparativo de las culturas.